
La autoestima corresponde a la valoración positiva o
negativa que uno hace de sí mismo. Se refiere a cómo la persona se ve a sí
misma, lo que piensa de ella, cómo reacciona ante sí. Es una predisposición a
experimentarse como competente para afrontar los desafíos de la vida y como
merecedor de felicidad.
Este tema tiene una enorme
importancia, ya que de la valoración que uno haga de sí mismo dependerá lo que
haga en la vida y su participación en ella. Además, condiciona el proceso de
desarrollo de las potencialidades humanas y también la inserción de la persona
dentro de la sociedad.
Dentro del ámbito profesional,
una autoestima positiva facilita una mejor percepción de la realidad y
comunicación interpersonal, ayuda a tolerar mejor el estrés, la incertidumbre y
vivir los procesos de cambio.
La persona no nace con un concepto de lo que ella
es, sino que éste se va formando y desarrollando progresivamente en la medida
en que se relaciona con el ambiente, mediante la internalización de las
experiencias físicas, psicológicas y sociales que la persona obtiene durante su
desarrollo. La autoestima es algo que se aprende y, como todo lo aprendido, es
susceptible de cambio y mejora a lo largo de toda la vida.
Este concepto se va
formando a temprana edad y está marcado por dos aspectos:
·
Por el autoconocimiento que tenga la persona de sí, es decir, el conjunto
de datos que tiene la persona con respecto a su ser y sobre lo que no se aplica
un juicio de valor.
·
Por los ideales a los que espera llegar, es decir, cómo a la persona le
gustaría o desearía ser.
Si ambos aspectos se
acercan, la autoestima será cada vez más positiva.
Los pilares de la
autoestima según Nathaniel Branden son:
Autoeficacia:
–
Un sentido de eficacia personal.
–
Confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad de pensar, en
los procesos por los cuales juzgo, elijo, decido; confianza en mi capacidad de
comprender los hechos de la realidad que entran en la esfera de mis intereses y
necesidades.
–
Por tanto, predisposición a experimentarse fundamentalmente competente
para afrontar los desafíos de la vida; en consecuencia, confianza en la propia
mente y en sus procesos.
Autodignidad:
–
Un sentido de mérito personal.
–
Seguridad de mi valor, una actitud afirmativa hacia mi derecho de vivir y
ser feliz; comodidad al expresar apropiadamente mis pensamientos, deseos,
necesidades, sentir que la alegría es mi derecho natural.
Por tanto, predisposición a
experimentarse como digno de éxito y felicidad; en consecuencia, la percepción
de nosotros mismos como personas para quienes el logro, el éxito, el respeto,
la amistad y el amor son apropiados. La influencia de los otros en la formación
de la autoestima
El proceso externo está dado
fundamentalmente por la influencia que los demás, en general, tienen sobre el
aspecto emocional de la persona. Un
factor muy negativo para la autoestima, es el hecho de repetir reiteradamente
las características negativas de la persona.
Es decir, los demás pueden o no ayudar a tener una buena autoestima –especialmente las personas con las que se está involucrado afectivamente, alguien a quien se admire o a quien se considere mucho– haciendo aportes para que se tenga una evaluación positiva de uno mismo y de sus actos. Esto sin dejar de mencionar que este entorno es también el que ofrece oportunidades adecuadas y precisas para obtener éxitos y, en general, experiencias que permitan hablar bien de uno mismo y con las cuales uno se sienta satisfecho.
La persona también realiza una construcción interna
según sus propias experiencias. Esta construcción va a ser positiva o negativa
según lo sean esas experiencias y el criterio de evaluación que se haga de
ellas, es decir, va a estar en estrecha relación con decirse a sí mismo:
"yo pude", "lo hice bien"
Es como un premio hacia sí
mismo, que a su vez se va a convertir en la energía para hacer otras cosas bien
hechas, de una manera manera acertada.
Una buena autoestima es el motor que desencadenará
asertividad en las funciones afectivas y sociales, la cual va a permitir que se
obtenga como resultado: agrado, satisfacción, gusto y amor por lo propio. A su
vez, estas últimas sensaciones generarán una retroalimentación que recaerá
nuevamente sobre la construcción de la autoestima positiva que se ha generado,
aumentando de esta manera su potencial también positivo. Incluso, y gracias a
esto, podrá ser el mismo individuo quien mejore luego sus resultados como desafío
propio y para una mayor satisfacción personal.
Sin embargo puede pasar también lo contrario: que el
individuo se vea enfrentado a resultados o experiencias desagradables, a
errores e insatisfacciones, provocando repercusiones con una carga afectiva
negativa, acompañada de autoacusaciones y autocastigos que le aportan y le
provocan una información muchas veces distorsionada y que le conduce a un
actuar deficiente, con resultados de las mismas características o incluso
peores.
De esta manera se generará
un círculo vicioso que, si daña la autoestima, habrá que interrumpir atendiendo
determinados aspectos, como incentivar que el individuo valore más el proceso
que el resultado y que aprenda de sus errores.
Otro aspecto que favorece el desarrollo de una autoestima positiva, es facilitar alternativas con objetivos más adecuados al nivel de desempeño y capacidades. Para ello será necesario conocer a la persona, para que de esta manera podamos ayudarla a conocerse a sí misma a través del descubrimiento gradual de sus potencialidades, que serán el motor para la superación y para poder emprender nuevos desafíos.
La persona que tiene una
autoestima positiva experimenta un sano sentimiento de agrado y satisfacción
consigo misma.
- Se conoce, se acepta y
valora, con todas sus virtudes, defectos y posibilidades.
- Siente que las
limitaciones no disminuyen su valor esencial como persona y se descubre como
alguien "querible" por lo que es en sí, y descubre la importancia de
cuidar de sí.
- Quien posee una
autoestima positiva acepta y valora a los demás tal cual son; puede establecer
relaciones de sana dependencia comunicándose en forma clara y directa con los
demás.
- Se ve favorecido con la
capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo
que ellos elijan, sin presionarlos para inducirlos en sus preferencias.
- Tiene el valor de asumir
riesgos y enfrentar los fracasos y frustraciones como oportunidades para
aprender a crecer, y los asume como desafío, separándolos de sí mismo y que
logra aprender de los errores cometidos, tratando de no repetirlos.
Se dice que una persona
tiene autoestima deficiente o negativa (como nociva) cuando las apreciaciones
de su autoevaluación y autovaloración le hacen daño y hay carencia de estima
hacia sí misma.
·
Este
tipo de personas se siente descontenta consigo misma, pues se considera de poco
valor e incluso, en casos extremos, se observa sin valor alguno y por lo tanto
"no querible".
·
Está convencida de que no tiene aspectos positivos para enorgullecerse,
tiene conciencia de sus defectos, pero tiende a sobredimensionarlos.
·
No
conoce ni sabe quién es, ni cuáles son sus capacidades y habilidades que la
hagan digna de ser querida por ella misma y por los que la rodean.
·
Frecuentemente tiene una actitud crítica, triste, insegura, inhibida y
poco sociable, perfeccionista, desafiante, derrotista, y parecen poco vitales,
les falta espontaneidad y presentan agresividad.
·
Manifiestan la necesidad compulsiva de llamar la atención y de
aprobación, la necesidad imperiosa de ganar, un temor excesivo a equivocarse.
Prefieren decir "no sé".
·
Tienen un marcado sentido del ridículo y el temor a errar los hace poco
creativos.
·
Prefieren ser descritos como flojos y no como tontos.
·
Buscan constantemente el apoyo y
aprobación de los demás.
·
Ocultan sus verdaderos sentimientos y pensamientos cuando creen que éstos
no concuerdan con los de los demás.
·
Tienen dificultad para aceptar y valorar a los otros como son: tratan de
cambiarlos para satisfacer sus necesidades y expectativas a través de ello.
Son personas con una gran
necesidad de sentirse queridas y valoradas, y como son dependientes de los
demás para su autovaloración, presentan una especial sensibilidad ante
cualquier actitud de los otros que las hagan sentirse postergadas o rechazadas,
sin lograr establecer sanas relaciones de dependencia y plantear sus ideas
claramente por miedo al rechazo.
Su reacción frente a un
error particular se transforma en una crítica generalizada a todo lo que son
como personas.
Hoy en día la empresa y las
personas que la forman están viviendo de forma permanente procesos de cambio y
transformación. Para afrontar estos procesos con éxito, es necesario poder ver
los retos como oportunidades más que como amenazas. La autoestima juega un
importante papel a la hora de facilitar un encuadre positivo o negativo de la
situación.
En la medida en que creemos
en nosotros mismos, ponemos más energía positiva y perseverancia ante los retos
y desafíos del entorno. Ello suele llevar a obtener éxito en mayor medida, lo
cual refuerza de nuevo nuestra autoestima, cerrándose así un círculo positivo
de autoestima y energía para afrontar los cambios.
Lo contrario ocurre desde
la autoestima negativa, que promueve un círculo negativo de éxito y tolerancia
a la incertidumbre, al cambio, a los retos.